Hay lugares que sientes que fueron hechos pensando en ti, como es el caso del Café El Tilo de Mami Lou en Bilbao. ¿Quieres saber qué tiene este lugar para que me guste tanto?

Cuando buscaba lugares que ver y sitios donde comer en Bilbao, tropecé por casualidad con unas fotos de la cafetería El Tilo de Mami Lou. Un coqueto café en tonos pastel, dorado y con unos increíbles cupcakes. Definitivamente debía estar en mi lista de sitios que visitar en Bilbao. Así que, el segundo día de nuestro viaje y tras haber hecho el Free tour por la ciudad, era hora de tomar un café y descubrir El Tilo de Mami Lou.

El Tilo de Mami Lou

El lugar no puede tener mejor localización. El Tilo de Mami Lou, se encuentra enfrente del Teatro Arriaga, que es justo el punto de encuentro para el Free tour por Bilbao. Tienen una pequeña terraza y aunque el tiempo era maravilloso, preferimos sentarnos dentro. Y es que El Tilo de Mami Lou es una joya que mejor disfrutar desde su interior. Pero antes de hablarte de cakes y cupcakes, déjame contarte la historia de este precioso lugar.

Teatro Arriaga

El Tilo era un bar de los de toda la vida de Bilbao. El emblemático bar debía su nombre a un tilo que había en la Plaza del Arenal, plantado en 1809 y que fue destruido por un rayo en 1941. El Tilo había cerrado, pero para suerte de sus vecinos, reabrió sus puertas en 2010, esta vez bajo el nombre de El Tilo de Mami Lou.

Sus nuevos propietarios son Alain y su esposa Natalia. Alain creció en Bélgica, pero nació en Bilbao y un día decidió volver a su tierra natal, para abrir un lugar donde hacer honor a su abuela Ludovika, a quien él cariñosamente llamaba Mami Lou. De ella le viene su pasión por la repostería, que luego perfeccionaría con sus estudios en L’Ecole Hotelière de Namur.

El Café está situado en los bajos de una casa palacio y sus paredes están decoradas con unos frescos de Juan de Aranoa. Si te fijas cuando lo visites, verás que uno de los frescos hace referencia al árbol en cuestión.

Nos pedimos unos capuchinos, un cupcake y dos trozos de tarta. Estaba todo delicioso, pero el mejor momento sin duda, fue cuando un empleado se acercó a Lily, abrió su mano y le dio unas figuritas de azúcar. Pero no eran unas figuritas de azúcar cualquiera, era un unicornio y un arco iris. Mi hija sorprendida, dio las gracias, me miró y dijo: «Mamá, yo creo que este chico me conoce, porque sabe que los unicornios y arco iris son mis favoritos». Ese chico tan detallista, era Alain el dueño del Café El Tilo de Mami Lou. Estoy segura de que mi hija nunca olvidará ese momento.

Todo fluye en armonía en este lugar: la decoración, la música, los olores, los sabores y la amabilidad se su personal. Hacía tiempo que un lugar no conseguía enamorarme de esta manera.

En mi profesión y en mi vida, disfruto de las cosas bonitas, valoro el detalle y a las personas que hacen que cada momento en mi vida sea una experiencia. El Tilo de Mami Lou podría ser el típico café mono, con cupcakes de colores, que triunfa en las redes, sin más. Pero este lugar, también tiene alma de cupcake.

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