El Charco Azul es parada obligatoria si visitas la isla de La Palma. Estas piscinas naturales de origen volcánico, se encuentran en la costa del municipio de San Andrés y Sauces, en el noroeste de la isla. Nosotros las hemos visitado este año en familia y te contamos nuestra experiencia.

Hay una zona donde aparcar, aunque pequeña. Puedes bajar desde la zona de parking de varias maneras. Si bajas por el lado derecho, hay una carretera asfaltada, es bastante pendiente. Nosotros no bajamos con el carrito de bebé, pero perfectamente lo puedes bajar como vimos que hicieron otras familias. Mientras que por el lado izquierdo hay unas escaleras.

Visitamos el Charco Azul por la tarde, después de haber pasado el día explorando la capital de la isla, Santa Cruz de la Palma. Molly tenía tan sólo 7 semanas, así que no podíamos pasar todo el día al sol. Llegamos sobre las 17:00 y había bastante gente, la mayoría locales.

El Charco Azul está compuesto por tres piscinas de diferentes tamaños: una piscina grande, una infantil y una mediana, conocida como Charco de Las Damas, que cuenta con un pequeño chorro dentro, tipo cascada. ¿Y sabes lo mejor?… Estas piscinas son completamente GRATUITAS!

No hay servicio de hamacas y cuenta con varias plataformas de piedra, donde podrás tumbarte a tomar el sol, aunque no es muy cómodo. Te recomendamos llevar una colchoneta donde poder tumbarte.

Confieso que aunque iba con muchas ganas de bañarme, no me metí en el agua. El día estaba nublado y el agua estaba helada, pero Gabor y Lily, como unos valientes se dieron un bañito.

Si quieres comer en este maravilloso enclave, podrás hacerlo en el Bar Charco Azul, donde disfrutar de excelentes platos (especialmente de pescado), con unas fabulosas vistas al mar.

La zona de recreo cuenta también con servicio de duchas (cuestan 50 céntimos), vestuarios, sombrillas y con la vigilancia de un socorrista de la Cruz Roja. Ley de Murphy, el socorrista trabaja hasta las 18:00 y Lily se raspó el codo en la piscina a las 18:15 jajaja por suerte nada grave. Es normal llevarse algún raspón en estas piscinas. 

Si vas con niños, El Charco Azul será para ellos una experiencia única. Un chapuzón en estas piscinas, puede ser también el colofón perfecto, después de un día de senderismo por la isla. Si te ha gustado el Charco Azul, en el norte de la isla tienes otra piscina volcánica, La Fajana.

PD: No te olvides tus cangrejeras. Lo sé, no son las más bonitas, pero evitarás los cortes en los pies. Recuerda que son piscinas volcánicas.

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